dimecres, 25 de gener de 2012

Manifiesto Tomalaciudad (Castellano, Català, Galego, English, Français)




MANIFIESTO TOMALACIUDAD (CASTELLANO)


Desde hace mucho tiempo se toman decisiones por nosotros pero sin nosotros.
En el pasado existieron espacios colectivos, donde la gente convivía y decidía de entre iguales, cultivaba el diálogo, la cooperación fraternal y el trabajo por el interés común.
En la actualidad hipotecaron nuestras vidas a un sistema político y económico que nos ha empobrecido y nos ha vuelto más dependientes; llamaron libertad a la irresponsabilidad política de poner en manos ajenas las cosas que nos atañen. Nos educaron en un punto de vista infantil y egoísta, articulando la sociedad en compartimentos estancos donde rige la competitividad y el mutuo recelo en lugar de la colaboración y el respeto. Éramos pueblo y nos hicieron público, dejamos de ser actores para convertirnos en tristes espectadores de unas vidas dirigidas desde arriba.
Así, el diseño de nuestras ciudades es también una cuestión puramente política. El ordenamiento de los jardines, cercados por vallas, cerrados de noche. Las flores alineadas como adoquines, los setos recortados cual muros. El espacio urbano fue pensado para el tránsito mudo de coches, personas y mercancías; el decorado es estéril y la circulación jamás se detiene. Porque si nos paramos, el orden peligra.

Hemos comprobado que la manera de producir empresarial o estatal, no responde ni a nuestros deseos ni a nuestras necesidades, genera estructuras corruptas e injustas y es sumamente perjudicial al medio ambiente.

Qué pasaría si empezáramos a gestionar el mundo nosotros, desde abajo, de otra manera.
Imaginemos, por ejemplo, una ciudad distinta, más natural. Donde en lugar de tanto asfalto, adoquines y jardines estériles, sembráramos aromáticas o plantas de las que extraer remedios naturales. Donde en lugar de parques decorativos, tuviéramos árboles frutales y huertos ecológicos, cuidados entre todos, juntos, niños y adultos, ancianos y jóvenes.

Qué pasaría si en lugar de mantener un sector público estatal, altamente costoso y muchas veces ineficiente, construyéramos una red de servicios populares, autónomos, donde el trabajo que los sustente se decida en las asambleas y no de acuerdo a los intereses de unos pocos. Donde cada uno aporte como pueda aportar y donde pueda aportar. Donde nos desarrollemos de un modo completo como personas, tanto para dar como para recibir, y no siendo sólo pasivos consumidores.
 No resulta tan difícil de imaginar si tenemos en cuenta que los servicios sociales estatales están sufriendo recortes constantes, y que el modelo de Estado de Bienestar no resulta viable según la endeudada coyuntura económica.
Hoy además nuestras calles rebosan de lugares cerrados: casas vacías, solares desocupados, edificios por terminar. Empezamos a ver las ruinas que muestran el estado decadente de una sociedad en crisis. Una sociedad que nosotros no elegimos, pero que pagamos con creces. Por eso, tomaremos aquellos espacios en desuso, anteriormente usurpados por la lógica de beneficios privados y pérdidas públicas, dándoles nuevos usos de acuerdo a los intereses de todos. Por tanto, os invitamos a todos a ser partícipes de la nueva sociedad que está por construir en dichos lugares.

No hemos venido para hacer una reivindicación abstracta, no basta con indignarse, estamos aquí para encontrarnos, habitar el espacio y tomar la vida en nuestras manos. Somos los habitantes, no los meros transeúntes, de un mundo que es nuestro hogar, y reconstruirlo es nuestra responsabilidad.

Nuestra fuerza se medirá en lo que hagamos, que además será ejemplo de todo aquello que podemos llegar a hacer. Pues bien, hagámoslo y no esperemos más.




MANIFEST TOMALACIUDAD (CATALA)

 Desde fa molt de temps es prenen decisions per nosaltres però sense nosaltres.

En el passat van existir espais col·lectius, on la gent convivia i decidia d’entre iguals, llaurava el diàleg, la cooperación fraternal i el treball per l’interès comú.

En l’actualitat hipotecaren les nostres vides a un sistema polític i econòmic que ens ha empobrit i ens ha tornat més depenents; van anomenar llibertat a la irresponsabilitat política de possar en mans alienes les coses que ens afecten. Ens van educar en un punt de vista infantil i egoista, articulant la societat en compartiments estancats on regeixen la competitivitat i el mutu recel en lloc de la col·laboració i el respecte. Erem poble i ens van fer públic, deixam de ser actor per convertir-nos en tristos espectadors d’unes vides dirigides des d’adalt.
Així, el disseny de les nostres ciutats és també una questió puramente política. L’ordenament dels jardins, propers a les tanques, tancats de nit. Les flors alineades com llambordes, els matolls retallats com murs. L’espai urbà fou pensat per al trànsit mut de cotxes, persones i mercaderies; el decorat és estèril i la circulación mai es deté. Perque si ens aturem, l’ordre perilla.
Hem comprovat que la manera de produïr empresarial o estatal, no respon ni als postres desitjos ni a les nostres necessitats, genera estructures corruptes i injustes i és sumament perjudicial al medi ambient.
¿Què pasaria si començacim a gestionar el món nosaltres, des d’abaix, d’altra manera?
Imaginem, per exemple, una ciutat diferent, més natural. On en lloc de tant de ciment, llambordes i jardins estèrils, sembrasim aromàtiques o plantes de les que extreure remeis naturals. On en lloc de parcs decoratius, hi hagués arbres frutals i horts ecològics, els quals, entre totes, junts, nins, adults, persones majors i joves hi tenguesim cura.

Què pasaria si en lloc de mantenir un sector públic estatal, altamente costós i moltes vegades ineficient, construisim una xarxa de serveis populars, autònoms, on el treball que els sustenti es decideixi en assemblees i no d’acord als interessos d’uns pocs. On cada una aporti com pugui aportar i on pugui aportar. On ens desenvolupem d’una manera completa com a persones, tant per donar com per rebre, i no essent passius consumidors.
No resulta tan difícil d’imaginar si tenim en compte que els serveis socials estatals estàn sofrint retallades, i que el model de l’Estat de Benestar no resulta viable segons l’endeutada conjuntura econòmica.
Avui a més els nostres carrers rebosen de llocs tancats: cases buides, solars desocupats, edificis per acabar. Comencem a veure les runes que mostren l’estat decadent d’una societat en crisis. Una societat que nosaltres no triem, pero que paguem i patim. Per això, prendrem aquells espais en desús, anteriorment usurpats per la lògica dels beneficis privats i pèrdues públiques, donant-lis nous usos d’acord als interessos de totes. Per tant, us convidem a totes a ser partíceps de la nova societat que està per construir en aquests llocs.
No hem vengut per fer una reivindicació abstracta, no basta amb indignar-se, estem aquí per trobar-nos, habitar l’espai i prendre la vida en les nostres mans. Som els habitants, no tan sols transeunts, d’un món que es la nostra llar, i reconstruir-lo és la nostra responsabilitat.
La nostra força es mesurarà en el que facem, que a més sirà exemple de tot allò que poguem arribar a fer. Doncs bé, facem-ho i no esperem més.



Manifesto Toma  a   cidade (galego)


Dende hai moito tempo toman decisións por nós pero sen nós.
No pasado existiron espazos colectivos, onde a xente convivía e decidía  entre iguais, cultivaba o diálogo, a cooperación fraternal e o traballo polo interese común.
Na actualidade hipotecaron as nosas vidas a un sistema político e económico que nos empobreceu e nos volveu máis dependentes; chamaron liberdade á irresponsabilidade política de pór en mans alleas as cousas que nos atinxen. Educáronnos nun punto de vista infantil e egoísta, articulando a sociedade en compartimentos estancos onde rexe a competitividade e o mutuo receo en lugar da colaboración e o respecto. Eramos pobo e fixéronnos público, deixamos de ser actores para convertérmonos en tristes espectadores dunhas vidas dirixidas dende arriba.
Así, o deseño das nosas cidades é tamén unha cuestión puramente política. O ordenamento dos xardíns, acoutados por valados, pechados de noite. As flores aliñadas como lastros, as sebes recortadas coma muros. O espazo urbano foi pensado para o tránsito mudo de coches, persoas e mercadorías; o decorado é estéril e a circulación xamais se detén. Porque se nos paramos, a orde periga.

Comprobamos que o xeito de producir empresarial ou estatal, non responde nin aos nosos desexos nin ás nosas necesidades, xera estruturas corruptas e inxustas e é sumamente perxudicial ao medio.

Que pasaría se empezásemos a xestionar o mundo nós, dende abaixo, doutro xeito.
Imaxinemos, por exemplo, unha cidade distinta, máis natural. Onde en lugar de tanto asfalto, lastros e xardíns estériles, sementásemos plantas aromáticas ou  das que extraer remedios naturais. Onde en lugar de parques decorativos, houbesen árbores froiteiras e hortas ecolóxicas, coidadas entre todos xuntos, nenos e adultos, anciáns e mozos.

Que pasaría se en lugar de manter un sector público estatal, altamente custoso e moitas veces ineficiente, construísemos unha rede de servizos populares, autónomos, onde o traballo que os sustente se decida nas asembleas e non de acordo aos intereses duns poucos. Onde cada un achegue como poida achegar e onde poida achegar. Onde nos desenvolvamos dun modo completo como  persoas, tanto para dar coma para recibir, e non sendo só pasivos consumidores.
 Non resulta tan difícil de imaxinar se temos en conta que os servizos sociais estatais están a sufrir recortes constantes, e que o modelo de Estado de Benestar non resulta viable segundo a endebedada conxuntura económica.
Hoxe ademais as nosas rúas rebordan de lugares pechados: casas baleiras, solares desocupados, edificios por rematar. Empezamos a ver as ruínas que amosan o estado decadente dunha sociedade en crise. Unha sociedade que nós non eliximos, pero que pagamos con creces. Por iso, tomaremos aqueles espazos en desuso, anteriormente usurpados pola lóxica de beneficios privados e perdas públicas, dándolles novos usos de acordo aos intereses de todos. Polo tanto, invitámosvos a todos a ser partícipes da nova sociedade que está por construír nos devanditos lugares.

Non viñemos para facer unha reivindicación abstracta, non abonda con indignarse, estamos aquí para atopar, habitar o espazo e tomar a vida nas nosas mans. Somos os habitantes, non os meros transeúntes, dun mundo que é o noso fogar, e reconstruílo é a nosa responsabilidade.

A nosa forza medirase no que fagamos, que ademais será exemplo de todo aquilo que podemos chegar a facer. Pois ben, fagámolo e non esperemos máis.




TAKE THE TOWN (ENGLISH)

It has been a long time decisions are taken for us but without us.

Once upon a time, there were collective spaces where people lived together and took decisions amongst equals, cultivated dialogue, fraternal cooperation and work for the common benefit.

Nowadays, our lives have been mortgaged to a political and economical system that has impoverished us and made us more dependent.

They called the political irresponsibility of putting in someone else’s hands the affairs that matter to us “freedom”.

We were educated within a childish and selfish outlook, articulating society in closed compartments where ruthlessness and mistrust prevail, rather than collaboration and respect.

We were “the people” and they made us “the public”, we gave up being actors to become dejected spectators of a life managed from above.

The design of our cities is also a purely political issue: the arrangement of gardens, fenced by barriers, closed by night; flowers lined up like paving stones, bushes pruned like walls.

Urban space was thought up for a mute transit of vehicles, persons and merchandising. The stage is sterile and the flow never stops - because, if we stop, order is in danger.

We have realized business and state production ways do not respond to either our wishes or our needs, and, instead, it generates corrupt and unjust structures and is hugely damaging for the environment.

What would happen if we started managing the world ourselves, from below, in a different way?

Let’s imagine, for instance, a transformed city, more natural, where, instead of so much tarmac, paving stones and sterile gardens, we grew aromatic herbs or plants from which we could extract natural remedies; where, instead of ornamental parks, we had orchards and ecological vegetable gardens, looked after by all together, children, grown ups, elders and youths.

What would happen if, instead of maintaining a highly expensive and often inefficient state public sector, we built a network of people’s services, autonomous, where the labour that supported it was managed by people’s assemblies and not according to the profit of a few; where each of us would contribute as we can and where we can; where we could develop in a wholly way as persons, both to give and to receive, not being mere passive consumers anymore?

It is not hard to imagine if we take into account that social state services are suffering ongoing cuts and the model of welfare state appears unviable, judging by the heavily indebted economical situation.

Today, our streets overflow with closed spaces: empty houses, unused plots, unfinished buildings. We start to see the ruins that reveal the decadent state of a society in crisis. A society that we do not choose but that we pay dearly.

Thus, we will take those unused spaces, previously usurped by the logics of private profit and public loss, giving them new uses for the benefit of all. So, we invite you all to participate into the new society we are constructing in those places.

We are not here to do abstract demands, it is not enough to be indignant, we are here to meet each other, populate a space and take life in our hands. We are the inhabitants, not mere passers-by, of a world that is our home, and it is our responsibility to build it.

Our strength will be measured by what we do, which, moreover, will be an example of what we are able to.

So, let’s do it, we shall not wait anymore.










REPRENEZ LA VILLE (FRANÇAIS)

Cela fait longtemps que des décisions sont prises pour nous, mais sans nous.
Il y a longtemps, il existait des espaces collectifs où les gens vivaient ensemble et prenaient des décisions collectivement, on y cultivait le dialogue et une coopération fraternelle, on travaillait pour le bien commun. Aujourd'hui, nos vies se sont trouvées assujetties à un système politique et économique qui nous a appauvris et rendus plus dépendants. Le dégagement de toute responsabilité qui consiste à placer dans les mains d'autrui ce qui devrait être de notre ressort, ils l'ont baptisé « liberté ». Nous avons été éduqués dans une optique infantile et égoïste qui organise notre société suivant des cases cloisonnées, gouvernées par la rivalité et la méfiance plutôt que par la solidarité et le respect. Nous étions « le peuple » et ils ont fait de nous « le public », nous avons cessé d'être des acteurs pour devenir les spectateurs déprimés d'une vie régentée depuis le haut.


La gestion de nos villes n'est désormais qu'une simple question politique : l'arrangement des jardins, clôturés de grillages, fermés la nuit ; des fleurs rangées comme des pavés, des buissons taillés au point d'en devenir des murs. L'espace urbain semble n'avoir été imaginé que pour le passage pacifié des véhicules, des personnes et des marchandises. Le paysage en est devenu stérile et le flux ne s'arrête jamais - car, si l'on s'arrête, cela en deviendrait dangereux pour le bon ordre des choses.


Nous avons compris que le mode de production des entreprises et de l'état ne répond ni à nos désirs ni à nos besoins et que, plutôt, il amène la corruption et des structures injustes, tout en se révélant terriblement destructeur pour notre environnement.


Que se passerait-il si nous nous mettions à gérer le monde par nous-mêmes, différemment, par le bas ? Rêvons, par exemple, d'une ville transformée, plus naturelle, où, à la place de tout ce macadam, de ces pavés des rues et de ces jardins stériles, nous ferions pousser des herbes aromatiques ou des plantes médicinales ; où, à la place de ces parcs d'agrément, nous aurions des vergers et des potagers biologiques, soignés en commun par les enfants, les adultes, les adolescents et les anciens ?


Que se passerait-il si, plutôt que maintenir un secteur public d'état aussi coûteux et souvent
inefficace, nous construisions un réseau de services populaires, autonomes, où le travail serait géré par des assemblées populaires, et non seulement pour le profit de quelques uns ; où chacun apporterait ce qu'il peut, là où il peut ; où nous nous développerions pleinement en tant que personnes, et non plus comme simples consommateurs passifs ?


Tout ça n'est pas trop difficile à imaginer si on considère que les services sociaux ont été
considérablement réduits et que le modèle de l'état de bien-être social que nous avons connu apparaît désormais insoutenable, à en juger par la situation chronique de la dette publique.

Nos rues sont remplies d'espaces fermés : des maisons vides, des terrains inutilisés, des
immeubles à moitiés terminés. Les ruines apparaissent qui révèlent l'état décadent d'une société en crise. Une société que nous n'avons pas choisie mais qui nous coûte cher.


Et donc, nous allons occuper ces lieux inutilisés, après qu'ils aient été usurpés par la logique du profit privé et du déficit public, nous leur donnerons de nouvelles raisons d'exister pour le bien-être de tous. Nous vous invitons à participer à cette nouvelle société que nous nous proposons d'ériger dans tous ces espaces.


Il ne s'agit pas ici d'une revendication abstraite, il ne suffit pas d'être indignés, nous sommes
pour la rencontre, l'occupation d'un espace et nous entendons reprendre notre vie en main. Nous ne sommes pas simplement de passage, nous habitons ce monde qui est nôtre et nous nous considérons responsable de sa reconstruction.


Notre force sera à la mesure de nos actions, des actions qui serviront d'exemple pour tout ce que entendons faire à l'avenir.


Alors, agissons, et sans plus attendre.






5 comentaris:

  1. ¡Totalmente de acuerdo! ¿Hay traducción de esto al inglés o al francés? Quiero eniársela a una comunidad internacional, ubicada en Francia, que sigue de cerca nuestras acciones y hacen talleres sobre el compromiso en la sociedad actual, proponiendo como modelo la acampada en Sol y todo lo que de allí ha derivado...
    Abrazos!

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  2. Hola Marga. Gracias por tu apoyo.
    De momento no tenemos traducciones disponibles, ni siquiera al catalán, de este manifiesto. Si alguien se anima a hacerlas estaremos encantados.
    Un abrazo

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  3. Hola que tal soy Marc y he visto lo que hacéis en Palma, me gustaría ponerme en contacto con vosotros. Soy Alemán, vivo en Palma de Mallorca y podría traduciros en Alemán.
    Por cierto también me interesa los temas de la posible guerra contra Irán y me gustaría hablar con gente interesada en todos estos temas. Mirar ésta página.
    http://larouchista.com/node/610
    un saludo
    Marc

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    Respostes
    1. Hola Marc
      Gracias por el comentario.
      Podrías dejar un correo para contactar contigo?
      Gracias

      un colaborador

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  4. L'autor ha eliminat aquest comentari.

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